Aquellos que no les conté que cada seis semanas tengo un descanso les actualizo: un fin de semana de cuatro días y después de las siguientes seis semanas diez días.
Cumplidas las primeras seis, me tocaba el fin de semana y no tenia mas expectativa que salir de Jalalabad para ver otras caras y socializar un poco en Kabul, jugar al baloncesto, salir a alguno de los restaurantes y/o tiendas permitidos para los expatriados… pero el ordenador se me estropeo y tenia que buscar solución mientras la garantía funcione. Dubai era la única opción con lo que allí me planté.
Resultó ser el peor fin de semana para ir, porque al estar celebrando el final de Ramadán los servicios técnicos estaban CERRADOS. Menos mal que el domingo, su "lunes", después de cierta peregrinación (los taxistas no saben dónde van, las direcciones no son más que nombres de edificios pero sin número… un poema) encontré, por fin, dónde depositarlo. Por supuesto el diagnóstico poco bueno: los cambios de voltaje seguramente son la causa para haberse estropeado el "main borrad". Ni idea de la traducción, pero es la pieza clave que le da vida y espero que la garantía sea reconocida. Tienen que pedir la pieza, cambiarla… y luego me toca encontrar un alma caritativa para poder recogerlo, cuando sea que esté arreglado.
Después de estos lamentos plañideros, quiero contaros que Dubai es la monda. Hace todo el calor del mundo concentrado en un único sitio. Increíble. No hay un alma por la calle, en el centro, los pasos de cebra son de mármol, todo es lujo… hortera, pero lujo.
Hay algunas excepciones, como el hotel en el que me quedé, que era oriental moderno, todo muy fino… hasta el precio.
Lo mejor de todo el fin de semana fue que el sábado conseguí relajarme yendo a bucear. Hice un par de inmersiones y me quedé como nueva. Me quedé con ganas de más, pero con los horarios del vuelo y pendiente del arreglo del "bicho", el domingo no podía permitirme nuevas zambullidas. En fin, me resarciré en otro momento.
Mi vuelta a "casa", acogedora; por raro que suene estaba contenta de volver a Jalalabad.
Ya lo he hecho mi hogar y después de tanto ensimismamiento conmigo misma todo el fin de semana, volver a mi rutinita dentro de una burbuja, me ha encantado.
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