Llegué a pasar las navidades y por arte de magia (como el festival de León) sigo aquí.
El martes pasado, al terminar mi fin de semana, me fui a Peshawar (Pakistán) para unas reuniones y tras un par de días allí regresar a Jalalabad. Estuvo muy interesante el viaje, apenas vimos mucho más que las oficinas nuestras. Pero en el paseo desde el aeropuerto se ve un país más sólido y con cierta estructura que en este, la verdad, no existe. ¡Si tienen hasta semáforos y los respetan! Tenemos muchas zonas limítrofes que tenemos que trabajar juntos, con lo que fue un viaje muy productivo.
Los aviones de la Cruz Roja no son los más grandes, ni los más modernos y disponen de tecnología limitada. Toda esta presentación para deciros que al regresar, no pudimos aterrizar por mal tiempo y nos trajeron de vuelta a Kabul.
Como era víspera del fds de ¨Año nuevo¨ convencí a mi jefe para quedarnos aquí, que hay más gente, más variedad en los supermercados y un bar con algunos vinos y licores.
Fue una buena idea, porque hubo fiesta, baloncesto, cenas el resto de los días... vaya, que me puso un poco al día de la vida social de la que carecemos en Jalalabad.
El día de año nuevo me desperté pronto, sin resaca porque apenas bebí y pensando en que hacer para desayunar; apareció otro de los de la casa y ¡nos fuimos a robar los restos de la cena a la casa de la fiesta de la noche anterior! Nos reimos mucho, en pijama por los jardines, mientras todos dormían entrando en casa de los vecinos, donde todo estaba patas arriba después de que los últimos abandonaran la fiesta, volviendo con las bandejas llenas de delicias que todos habíamos preparado el día anterior.
No creo que ni se enteraran porque cuando pregunté más tarde si hacía falta ir a ayudar para ordenar el desastre, dijeron que habían pedido a la señora de la limpieza que viniera y que cuando se levantaron, todo estaba como si no hubiera ocurrido nada la noche anterior.
Y ya pasado el fin de semana, ayer iba a regresar, pero mi jefe no se encontraba muy bien (una tos perruna y respirando fatal) que le convencí para quedarse e ir al médico.
El vuelo de ayer cambió el itinerario y al final me quedé yo también en Kabul para acompañarle al médico y viajar los dos hoy.
Íbamos a salir este mediodía y otro problema con el vuelo que lo han suspendido...
Puede que haya un vuelo mañana o que intentemos viajar por carretera, pero quizás siga preparando la maleta y volviendo a deshacerla.
Con lo cual sigo en Kabul, esperando a ver si mañana el día se presenta para poder regresar a Jalalabad, volver a coger el ritmo y dejar de acumular trabajo. Aquí está todo el mundo ya a lo suyo y con los que tenía cosas que hablar, ya me puse al día. No más ocio ni trabajo que poder hacer.
Me siento un poco como Bill Murray, tratando de conseguir el día perfecto para poder salir de Kabul. Pero afortunadamente, todos los días son una sorpresa y este año nuevo veremos lo que nos trae. Os deseo a todos unos días irrepetibles.
¡Feliz año a todos!
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